El poder del apego seguro: cómo las cuidadoras pueden sanar vínculos y acompañar desde la empatía

En el marco de un ciclo de formación para la Fundación María de la Luz, en que se trabajó con las tres residencias que administra dicha Fundación: Residencia de Niñas y Niños San Vicente, Residencia de Niños y Jóvenes Pablo VI y Residencia de Niñas Betania en Pucón, la psicóloga y coach Karen Montoya Leiva, directora de Fundación Nodo Educativo, lideró los talleres: La Neurodivergencia y sus desafíos: Enfoque en Autismo, La Neurodivergencia y sus desafíos: Enfoque en la Discapacidad Intelectual Moderada y Apego y Trauma Complejo.

Todos orientados a fortalecer el rol de las cuidadoras y entregar herramientas prácticas para comprender las conductas y necesidades emocionales de las niñas bajo su cuidado. En este artículo profundizaremos en la teoría del apego y cómo es posible trabajarlo.

apego-seguro


El apego: una base segura para crecer y sanar

El apego es mucho más que una palabra de moda en psicología: es la base de la seguridad emocional humana. Según la teoría desarrollada por John Bowlby, se trata de un vínculo afectivo profundo que une a una persona con otra y que, en la infancia, cumple la función vital de brindar protección, confianza y calma.

Durante el taller impartido por Nodo Educativo, las cuidadoras reflexionaron sobre qué significa ser “una base segura” para las niñas que acompañan día a día, especialmente considerando que la mayoría de ellas han vivido experiencias de trauma temprano.

“Cada relación de cuidado es una oportunidad para reparar la historia afectiva de una niña. Cuando un adulto logra ser consistente, empático y disponible, el cerebro y el corazón de esa niña activan nuevas conexiones que posibilitan el desarrollo de la confianza”, explicó Karen Montoya Leiva, psicóloga y facilitadora de la jornada.


Apego y trauma: comprender para acompañar mejor

El taller abordó conceptos clave sobre el trauma complejo, entendido como la exposición repetida a experiencias dolorosas o negligentes durante la infancia. En estos casos, el cerebro se adapta para sobrevivir, desarrollando mecanismos que muchas veces se expresan en conductas ansiosas, evitativas o desorganizadas.

Sin embargo, tal como enfatizó Montoya, “el trauma no es una sentencia definitiva: el cerebro tiene la capacidad de sanar cuando encuentra vínculos seguros y relaciones reparadoras”.

A través de ejemplos prácticos, videos y ejercicios grupales, las cuidadoras aprendieron a reconocer los diferentes tipos de apego —seguro, ansioso, evitativo y desorganizado—, y cómo cada uno de ellos influye en la forma en que las niñas buscan afecto, expresan emociones y reaccionan frente a la frustración o el miedo.


Una experiencia teórica, práctica y profundamente humana

La jornada se desarrolló en un clima de confianza, donde las participantes compartieron experiencias reales de la residencia, reflexionando sobre situaciones cotidianas de contención emocional y cómo eso les impacta en su vida personal.

Además, se incorporaron ejercicios de respiración y autorregulación, destinados no solo a fortalecer la calma personal, sino también a ofrecer herramientas concretas que puedan aplicar con las 12 niñas que actualmente viven en la Residencia Betania.

“Fue un espacio enriquecedor. Hacía mucho que no teníamos una capacitación presencial y se sintió muy diferente. Poder conversar, mirarnos y practicar juntas fue muy valioso para nuestro equipo”, comentó Karin Colina Terán, directora de la residencia, quien destacó el acompañamiento brindado por Nodo Educativo.


Claves prácticas para el acompañamiento emocional

Entre las principales recomendaciones que surgieron durante la jornada, se destacaron:

  • Priorizar la seguridad emocional: crear rutinas claras y espacios tranquilos.
  • Practicar la co-regulación: acompañar la respiración o el contacto afectivo con consentimiento.
  • Modelar la reparación: pedir disculpas cuando se comete un error, mostrando que los vínculos pueden restaurarse.
  • Reflexionar antes de reaccionar: preguntarse qué puede estar sintiendo la niña detrás de su conducta.
  • Cuidar a quien cuida: generar espacios de supervisión, apoyo emocional y autocuidado dentro del equipo.

“El apego se repara en las relaciones cotidianas, en la constancia, la coherencia y la empatía. Cada gesto de una cuidadora puede transformarse en una experiencia reparadora para una niña que aprendió a desconfiar.”
Karen Montoya Leiva, Psicóloga y Directora de Nodo Educativo.


Un compromiso con el bienestar y la salud mental de quienes cuidan

Desde Nodo Educativo, este taller representa una nueva instancia de colaboración con instituciones que trabajan por el bienestar de niñas, niños y adolescentes. La labor de las cuidadoras —frecuentemente invisibilizada— requiere acompañamiento, formación y espacios de contención emocional.

Porque cuidar también implica cuidarse a sí misma, esta jornada buscó recordar que la salud mental de quienes acompañan es el primer paso para generar entornos seguros, amorosos y reparadores.


Cada taller es una oportunidad para generar un cambio profundo.

Cuando formamos a las cuidadoras, no solo mejoramos su bienestar: también ayudamos a que las niñas puedan reconstruir su confianza, regular sus emociones y proyectar un futuro con esperanza.

En Nodo Educativo creemos que cuidar a quien cuida es una forma de sanar la sociedad.

Escríbenos a info@nodoeducativo.cl y hagamos juntos que más equipos transformen el cuidado en una experiencia reparadora.

apego-seguro


Preguntas Frecuentes

 

¿Cómo pueden los cuidadores promover un apego seguro?

Respondiendo con calma, consistencia y empatía a las necesidades emocionales de las niñas. La predictibilidad, las rutinas y la co-regulación ayudan a que se sientan protegidas y confiadas.

¿Qué papel juega el cuidador en el desarrollo del apego seguro?

El cuidador es la base segura: quien calma, contiene y acompaña. Su presencia estable reduce el estrés, favorece la confianza y permite que la niña explore el mundo con seguridad.

¿Cómo podemos fomentar un apego seguro?

Con rutinas claras, respuestas sensibles, ejercicios de respiración, mentalización (“¿qué podría estar sintiendo?”) y evitando prácticas que revictimicen. La coherencia diaria es clave.

¿Qué es el vínculo de apego seguro?

Es un vínculo emocional estable donde la niña confía en que el adulto estará disponible para protegerla y consolarla. Se refleja en mayor calma, confianza y mejor regulación emocional.

Comparte esta publicación
Facebook
Twitter
WhatsApp
Email